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¿Qué hace un traductor cuando no está traduciendo?

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Por lo general, los traductores tenemos algunos tiempos en que no hay proyectos de traducción. Es normal en toda profesión «freelance» . Cuando hay mucho trabajo, podemos estar agradecido de que lo hay y eso nos permite llevarnos el pan de cada día, pero, hay temporadas (cada profesional ya sabe cuándo llega la temporada de vacas flacas) en las que no hay proyectos o son son escasos. Entonces te preguntarás ¿Qué haces cuando no traduces?

Afortunadamente, hay muchas cosas que hacemos, además de traducir, esta es solamente una pequeña lista de todas las que he practicado cuando no hay proyectos de traducción.

  1. Desarrollar otras habilidades. Un traductor no se limita a consultar diccionarios y glosarios para seleccionar palabras. Tenemos que desarrollar habilidades computacionales, usar herramientas de apoyo a la traducción, etc.
  2. Tomar cursos complementarios a la traducción. Si el desarrollo de habilidad prácticas es importante, también lo es adquirir otros conocimientos. Así que cuando llega la oportunidad, el traductor puede tomar cursos que no tienen relación directa con la traducción, pero que resultan complementarios, por ejemplo un curso de UX o experiencia del usuario, para comprender el uso de aplicaciones web o móviles. Tampoco nos viene mal un curso de contabilidad para saber cómo cumplir nuestras obligaciones fiscales.
  3. Hacer «networking». La traducción no es una profesión solitaria. En ocasiones no podemos atender a un cliente, ya sea por la carga de trabajo o porque no es de nuestro campo de especialidad, entonces viene bien tener una red de colegas con los cuales referirlos y apoyarnos unos a otros. Las asociaciones de traductores son una buena manera de mantener una red de colegas.
  4. Compartir los conocimientos y experiencias. Muchos colegas traductores también son docentes, lo cual nos permite compartir con los aspirantes a traductores nuestros conocimientos y experiencias a las nuevas generaciones. Hay espacio para enseñar en todas las áreas de la traducción, desde cursos breves hasta diplomados y talleres en los que podemos, aparte de compartir el conocimiento, tender lazos de colaboración entre colegas e instituciones.
  5. Practicando pasatiempos. Otra buena manera de pasar bien el tiempo fuera de la traducción es desarrollar un pasatiempo, un deporte, cultivar un buen hábito. Por ejemplo, yo disfruto tocar la guitarra, el ciclismo y la fotografía. Otros colegas cultivarán plantas o coleccionarán tazas de café, etc. Aparte de mantenerse físicamente sano, son formas excelentes para despejar la mente y para mantener un equilibrio laboral y emocional.
Siempre que veo a un adulto encima de una bicicleta recupero la esperanza en el futuro de la raza humana – H.G. Wells

¿Se te ocurre alguna otra forma en la que pasamos el tiempo los traductores cuando no estamos traduciendo?